miércoles, 12 de mayo de 2010


No toques la tersa piel
que de tus manos huye.
No quebrantes las promesas
que un día arrodillado expusiste...

Vete... huye... pues...
mi ira es mayor que todos
tus llantos y lamentos
que la inmensidad de tus  poderes.

Porque mi palabra es mi arma
y mi corazón mi fuerza.

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