martes, 9 de febrero de 2016

Incongruencias

Repetirse como vómito asqueroso
y sangrar lágrimas por la boca.
Respirar toxinas y morirse.
Ser tierra yerma de deseo ajeno.
Graznar algún canto agradable.

Cualquier cosa para amortiguar
esta caída sin ti. 

jueves, 21 de enero de 2016

Luz de reflejo opaco

(...) y allí, en su centro, tú
iluminándolo.
Por eso, ahora,
mientras aún es posible, 
mírame mirarte;
mete todo tu asombro
en mi mirada.

Á. González

Mi mano no basta,
mis ojos no bastan,
tu boca no basta
para adentrarse del todo
                                               en ti.

Eres cristal opaco.

Podía contemplarte,
tocarte a veces 
como si tu piel hablara o
susurrara amor por los poros.

Podía contemplarte:
interrogabas mi interés.
Cuestionaste la razón
por la que me adhería a ti.

El silencio se cobijaba en nosotros,
antes de dormir alguna palabra 
hablaba en nuestro lugar.
Aprendí de ti a callar,
a escuchar a mi conciencia,
a esperar a que las cosas me 
pasasen por encima.

Tus palabras tomaban valor
y cualquier preposición
se antojaba milagrosa.

La luz no llegaba a salir.
Como si nunca saliera 
el sol por tu alma.

Ahora ya no puedo contemplarte.
La belleza del mundo sigue ahí,
no tengo ojos donde verla.

Me arrullo:
la sábana congela el deseo
de que tu dedo corrija mi columna.
Pasaron los treses mes a mes.
El dolor de postura no ha cambiado.

Sé que prometí no hacer ruido, 
no comer cristales,
no rasgar tejidos.
Eso intento:
solo soy una avispa que murmura
golpe tras golpe de vidrio.

Te insisto.

Sí,
a veces me duele la sangre,
pero ya tomé la decisión
de verte crecer
ante olvidarte y vivir.

domingo, 3 de enero de 2016

"Yo quisiera ser luminosamente tuya y soy oscuramente mía" Gloria Fuertes

"Cristales de tu ausencia acribillan mi voz
que se esparcen en la noche
por el glaciar desierto de mi alcoba"
G.F.

Tengo las manos repletas de arena.

Comerla para que los cristales me perforen,
llenar con ella mis ojos,
respirar diminutas entidades fulminantes.

Tengo las manos llenitas de la arena
que dejaste,
arena de tu piel en mi piel,
arena de labios,
arena de ser dos en una playa tranquila.

Arena que quisiera guardar en el corazón,
en el recuerdo la arena, 
en mi nada presente esa arena.

Arena de tus manos
en mis pies, en mis piernas,
en mi espalda.

Esta arena es añicos de nosotros
y ya no puedo verla.

Ojalá pudiera
abrir estas rígidas manos y dejarte ir.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Look for the white quiet hearted animals

There are animals
with white quiet heart.
Animals who lick your skin,
animals who don't understand your betrayals.

They would never bite your hand,
they would never hurt your feelings.

They look like humans,
yet they are more than that.

They slide into your bed tenderly,
kiss your fingers one by one.
Sometimes they will call you crocodile
so you know you could be an animal too,
if you were worthy of it.

Look for these animals.
Look for them.

So far I can say
they have a small frozen nose
and soft burning ears.

Hebras

Habrá enredaderas
en las fachadas de la ciudad
que nos recordarán a entonces:
éramos enredadera.

Somos ahora hebras de entonces,
delgadas y frágiles,
hebras enredadas:
no se unen,
no se anudan,
no se abrazan.

Hebras sin conexión
de un lado al otro del mundo,
hebras que el tiempo solo
es capaz de quebrar.

Y hubo un tiempo
en que abrazábamos,
en que éramos enredadera,
en que soñaba con seguir teniendo vida tuya
en mí, tu agua y tu luz:
hijos que formaran parte de nuestro jardín,
hijos que jugaran en nuestro jardín.

En aquel tiempo todavía pensaba
que te gustaba tomar mi mano,
como si saborearas cada segundo
de ese tacto,
porque tuyo era,
porque a ti te lo daba.

Pero ahora solo veo hebras:
no hijos, no tierra, no jardín.

No por eso el amor es menor.
No por eso las hebras no hilan.



lunes, 23 de noviembre de 2015

Balada triste

Tengo insomnio,

dolor de espalda,

la vida encerrada.

Además ya no estás tú.

Me he reducido a contar las horas

que nos impiden comunicarnos.

Tú duermes cuando yo debería hacer mi vida.

Pero no sé qué hacer con mi vida cuando duermes.

Mis ojos no terminan de cerrarse 

cuando saben que los tuyos miran

en la otra parte del mundo. 

Me cansa esta queja de quejarme,

la queja del feliz infeliz,

me cansa cansarme de ello:

el mundo se desquebraja

y me da igual

porque no tengo con quién compartir

la alegría

de toda mi suerte. 

domingo, 8 de noviembre de 2015

La espera de la piel

Dejaré crecer mi cabello,
dejaré crecer la espera.

Querer es inevitable,
como querer aferrarse
a la perfección cuando se encuentra.

Dejaré crecer mis trenzas
y serán cuando regreses
la cuerda a la que asirte,
el hilo de Ariadna.

Dejaré crecer mi cabello
para que tú regreses a cortarlo.